El objetivo para que la pérdida de peso sea de calidad es que ésta se produzca a expensas de grasa y se preserve la masa muscular.
Dietas bajas en proteínas y sin entrenamiento de fuerza conllevan pérdidas importante de la musculatura, con el consiguiente perjuicio a nivel funcional, estético y reducción del metabolismo.
El éxito viene determinada por la estrategia nutricional y de ejercicio como veremos a continuación en 2 casos clínicos de la consulta.
Caso 1 (pérdida de peso SALUDABLE)
En el primer ejemplo se presenta una pérdida de peso de muy buena calidad, siendo exclusivamente de grasa y preservando completamente la masa muscular y ósea. La paciente tuvo muy buen cumplimiento del plan nutricional, ingesta proteica y entrenamiento.
El resultado final es excelente, normalizando su porcentaje de grasa corporal y conservando un buen desarrollo muscular.


Caso 2 (pérdida de peso NO saludable)
En el segundo ejemplo se puede observar una pérdida de peso también importante,pero con gran pérdida de masa magra (- 4.7 kg de masa musculo-esquelética y -0.54 kg de minerales/masa ósea).
Las causas principales fueron una baja adherencia al plan de alimentación con una ingesta de proteínas muy inferior a la recomendada y ausencia de ejercicios de fuerza.
El resultado final es un pobre desarrollo muscular, pérdida de densidad mineral ósea y reducción considerable del metabolismo basal.


Riesgos para la salud de una pérdida de peso no saludable. Conclusiones:
La pérdida de peso se puede conseguir con diferentes estrategias, pero algunas de ellas pueden desencadenar múltiples efectos perjudiciales sobre la salud:
- Reducción de masa muscular y riesgo de sarcopenia (déficit de fuerza y masa muscular).
- Disminución de la densidad mineral ósea, riesgo de osteopenia/osteoporosis y fracturas.
- Empeoramiento del rendimiento físico, movilidad y calidad de vida.
- Reducción o enlentecimiento del metabolismo basal en relación a la pérdida de masa muscular, aumentando el riesgo de reganancia de peso a medio-largo plazo.
- Posibles déficits nutricionales por dietas muy restrictivas o poco equilibradas.
El cortoplacismo, una nutrición inadecuada y la ausencia de control médico durante el seguimiento puede afectar como vemos a nuestro estado físico, metabolismo y salud en general.
Por ello, siempre es recomendable realizar una valoración inicial completa (historia clínica, estudio de composición corporal, estudio analítica y de posibles complicaciones asociadas a obesidad), establecer la estrategia más recomendable para cada persona y un adecuado seguimiento y monitorización durante el proceso, idealmente por un profesional especializado en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad.